Yashica FX3 Super

1984

La Yashica FX3 Super es la evolución de la Yashica FX3, una cámara completamente mecánica de 1979.

Como comentaba, es una cámara completamente mecánica, que funciona a las mil maravillas sin necesidad de incluirle una batería. Su diseño es compacto y muy ligero. Velocidades desde B hasta 1/1000 y un objetivo muy luminoso, un 50mm f1.9.

Se ha convertido en una de mis cámaras favoritas debido a su simpleza y al mismo tiempo sus capacidades casi ilimitadas. Es lo que esperas de una cámara completamente manual.

Pantalla de enfoque muy limpia y un visor bastante acertado. Todos los controles son accesibles y el fotómetro interno funciona bien una vez incluyes la batería. El fotómetro te permite exponer correctamente la fotografía, pero no te indica la velocidad correcta en el caso, sino que te da indicaciones.

Diseño

95%

Peso

100%

Posibilidades

95%

Resultados

85%

Cómo funciona la Yashica FX3

Es una cámara completamente manual. En esta cámara, el 100% de la fotografía la haces tú. Eso quiere decir que todo queda en tu mano para que la foto salga correctamente. El enfoque es manual y en general bastante preciso, incluso a 1.9 y las velocidades te permiten jugar bastante, llega a 1/1000. El objetivo es un juguete, es ligero y muy cómodo.

Al ser una cámara completamente mecánica, el sonido del espejo es bastante fuerte, pudiendo llegar a ser desagradable en algunas ocasiones debido al eco que provoca. Pero en general da buenas sensaciones cuando pulsas el obturador. Al ser tan ligera es muy cómoda de llevar a cualquier sitio y siempre te saca del apuro.

Si queréis saber cuáles son los mejores carretes, podéis verlo en algunas de mis entradas. 

Experimentando con la Yashica FX3

Como muchas de las cámaras que tengo, esta llegó a mis manos de casualidad. Tras una subasta frustrada, me llegó de rebote. Una vez en mis manos, mis primeras impresiones fueron bastante buenas, si bien es cierto tenía un poco de moho en la zapata del flash, parecía que todo lo demás estaba perfecto.

Lo primero que me sorprendió fue el peso. Estaba acostumbrado a la Nikon FE, una cámara mucho más pesada, por lo que la sorpresa fue muy grata, mi primer pensamiento fue, “ésta será mi cámara de marcha”, y me dispuse a probar el primer carrete con ella.

Tras poner la batería, me di cuenta de la cantidad de posibilidades que la cámara me ofrecía. El fotómetro funcionaba perfectamente y el enfoque parecía ir como un tiro, la nitidez que veía a través del visor era bastante buena.

El fotómetro, como comentaba anteriormente, te indica con símbolos si la foto está bien expuesta o por lo contrario debes hacer ajustes. No te indica como en otras cámaras si la velocidad es demasiado alta o baja, sino que te indica que está mal expuesta por arriba o por abajo. Por lo que haces los ajustes pertinentes. Esto me parece bastante instructivo, se aprende a manejar la situación de otra manera, porque no piensas tanto en velocidades como en posibilidades.

Tras disparar el primer carrete, lo revelé en casa. Y la verdad es que los resultados no fueron quizá lo que yo esperaba. Y no porque la calidad global no fuera buena, sino porque los resultados son inesperados.

Es cierto que muchos de los resultados fueron correctos y nítidos, pero tengo la sensación de que muchas fotografías, están trepidadas. Quizá esto se deba en parte al movimiento del espejo, que muchas veces es demasiado brusco. Lo mismo con la exposición, que tiende a subexponer. Una vez conocidos estos fallos he seguido probando diferentes configuraciones, llegando a conseguir mejores resultados. Como siempre digo, conocer tu cámara te ayudará a conseguir mejores resultados.

Conclusiones

Como conclusión puedo decir que la Yashica FX3 hace un buen trabajo, es una cámara para aprender y disfrutar de la fotografía. Con esta cámara se puede hacer casi de todo, sus posibilidades son muy amplias y sus resultados son por lo general buenos. La puedes llevar a cualquier parte porque su peso lo merece y el control sobre la toma es prácticamente total.

Yo siempre recomendaré esta cámara por las posibilidades que ofrece y sobre todo por la capacidad de aprendizaje que te da.