Cómo enfrentarte a una sesión de fotos profesional

Para comenzar esta entrada al Blog, lo que me gustaría diferenciar entre una sesión fotográfica profesional de una sesión de aficionado. Y la única diferencia es que por una sesión de fotos profesional, cobras dinero.

Una sesión fotográfica de un aficionado no significa en ningún caso que tenga que ser cutre o que no se disponga de la mejor planificación. Pero desde luego, a la hora de afrontar las sesiones, la cosa cambia mucho sabiendo que un cliente pagará por ver lo que quiere, mientras que una sesión no remunerada podrá ser en ciertos casos más creativa o pueda salirse del guión con mayor facilidad.

Planificar la sesión

Lo primero que debemos hacer es poner una fecha para la sesión, de esta forma podremos tener prevista la carga de las baterías, el formateo de las tarjetas y la puesta a punto de la cámara.

Debemos pasarnos unos días antes por la localización para ver que todo está en orden y no sufrirás imprevistos. No hay nada peor que llegar el día de la sesión y encontrarte con una obra, una zona prohibida o carteles que no encajan con la sesión.

Inspirarte previamente es fundamental para este tipo de sesiones. Aunque hayas hecho cientos de sesiones y tengas recursos prácticamente ilimitados a la hora de sacar fotografías, nunca está de más poner sobre un papel inspiraciones que crees que pueden funcionar. Visitar cientos de páginas web en las que poder tomar ideas es una forma altamente recomendable para aprender.

Existen infinidad de páginas donde inspirarte. Pinterest es una de las mejores páginas donde encontrar inspiración y guardarla. Es una posibilidad a la hora de enfrentarte a una sesión de fotos, sacar el móvil en cualquier momento y echar un vistazo a las ideas que tenías guardadas. Luego desde luego es vital darle tu toque personal, no se trata de copiar, sino de inspirar.

Organizar tu equipo

Cuando conoces la localización, compruebas el tiempo que hará el día de la sesión y tienes las poses (inspiraciones) que quieres en la mente, es cuando comienzas a establecer el equipo que necesitas.

No te servirá de nada cargar con 20kg a la espalda, un reflector, dos focos y trípode si no tienes intención de utilizarlo. Es importante entender que todo lo que sobra, sobra.

Por eso es tan importante la planificación. Estableces claramente cuáles son los objetivos de la sesión. Si vas a realizar una sesión de estudio, será interesante llevar todo el material del que dispongas, podrás dejarlo apartado en el caso de no utilizarlo, pero no lo llevarás colgado encima. Si vas a una sesión de exteriores, lo mejor es dejar todo lo que no necesites en casa, porque al final lo único que conseguirás es agobiarte.

Lo único que es imprescindible es la cámara y tu primer objetivo. Todo lo demás irá cayendo dependiendo del tipo de sesión. Reflector, flash, foco, difusor, trípode… Tendrás que valorar si todo este material va a mejorar las fotografías o te van a hacer dudar.

La hora de la verdad

Una vez llegas a la localización el día de la sesión de fotos, toca enfrentarse a la realidad. Es de vital importancia hablar con los modelos, establecer una comunicación fluida desde el principio, comprobar qué grado de comodidad tienen contigo y con el objetivo, establecer temas en común que permitan sacar una sonrisa en un momento determinado, o incluso que se sorprendan con un comentario y consigas esa foto que buscabas.

Muchas veces te encontrarás con modelos que se las saben todas, no siempre esto es bueno, parece que tengan cogidas las medidas a la cámara, pero luego tienden a poner la misma cara en cada una de las fotografías. Es necesario conocer a la persona separándote un poco del visor de la cámara, hablar a los ojos e intentar obviar el hecho de que llevas una máquina en la mano. Conectar con la persona de delante, de esta manera es más fácil mirar desde el objetivo.

Una vez conectas con la persona, tienes cogidas las medidas del espacio que tienes alrededor y sabes las poses que más te interesan, ya es ponerte a hacer fotos, comunicarte con tu modelo y decirle cómo quieres que se comporte.

¿Cómo configuras tu cámara?

Como te comentaba en otra entrada del blog tienes que conocer muy bien tu cámara para poder acceder a sus ajustes lo más rápido posible, nunca menospreciar los modos semiautomáticos, configurar el tipo de enfoque dependiendo del motivo a fotografiar… y así un largo etc que sí has llegado a tener una sesión de fotos profesional tienes que conocer a la perfección.

A disparar

Ya solamente tienes que disparar. Empezar a hacer fotos y fluir. Tu cámara te irá diciendo qué necesitas. Si no sabes cómo enfrentarte a una sesión de fotos, lo mejor es que consigas una. La que sea, a tus colegas, amigos o familiares. La práctica es la mejor aliada a la hora de enfrentarte a estos retos. Y si tienes disponible un estudio, no está de más llevar tu ordenador para poder tener una visión clara de las fotografías que vas tomando. Si es en exteriores no te olvides de llevar alguna batería extra. Y si es improvisada solamente queda disfrutarla.

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