El amarillo y su verdad

La vida es lo que pasa mientras mueres… o eso es lo que pensaba el amarillo antes de ponerse de moda. Siempre tan menospreciado por culpa de los estigmas. Portador de lo que denominaron mala suerte.

Nadie entendía cómo seguía existiendo, si únicamente alertaba de cosas malas y auguraba eventos aún peores.

Fue cuando tomó la decisión de desaparecer, primero del mapa, dejando todas las alarmas sin pronosticar, haciendo que lugares potencialmente peligrosos quedaran sin marcar… lo que provocó accidentes, que dejaron a la población histérica, pues no eran capaces de prevenir situaciones que hasta entonces parecían tan evidentes.

Después desapareció de la naturaleza, al principio únicamente de los amaneceres, donde comenzó a surgir el naranja, que entremezclado con el verde de los árboles comenzaba a teñir los cielos de rojo. Tomó la población parte, creando teorías acerca de dichos cielos, creando religiones que explicaran que sus ojos no veían como antes. Pero que por las tardes calmaban las aguas viendo al cielo fundir su azul con el reflejo de la tierra y creando horizontes amarillos.

En la víspera de los atardeceres, los demás colores quedaban con el amarillo para preguntarle por su huelga. Intentaron convencerle varias veces de que debía volver a las mañanas, porque el mundo sin él no estaba siendo fácil.

Era curioso comprobar que los demás colores habían ganado protagonismo, pero pese a todo, habían perdido parte de su significado, diluyendo su poder. El rojo ahora se utilizaba en los mapas de manera indiscriminada, y la gente no era capaz de distinguir la gravedad de sus designios, por lo que la gente ya no se fiaba de su significado.

Pero el amarillo seguía en sus trece, seguía queriendo mantenerse aislado del mundo, ese mundo que siempre le deseó el mal y que le vetó en tantas ocasiones. Por lo que decidió continuar con su propósito de desaparecer. Decidió desaparecer del atardecer de igual manera.

Y se fue

Fue entonces cuando las cosas cambiaron, la gente se acostumbró a su pérdida, a su desaparición. Al no estar por las mañanas y tampoco por las tardes, la gente comenzó a no esperarlo, por lo que simplemente dejó de ser importante; las religiones se diluyeron y su notoriedad en las búsquedas de google desapareció.

El amarillo se enfadó, no entendía porqué estaba pasando eso, porqué se se estaba quedando sin apenas importancia… y es que, queridos amigos, la vida sigue. Siempre sigue.

@ITCANph

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